"En un mundo lleno de odio debemos atrevernos a la esperanza. En un mundo lleno de ira debemos atrevernos a confortar. En un mundo lleno de desesperación aún tenemos que atrevernos a Soñar. Y en un mundo lleno de desconfianza debemos atrevernos a creer..."

lunes, 2 de abril de 2012

Delirios de Carnaval

El susurro se volvió grito cuando el vuelo remontó. Sus alas pintadas de ilusiones artificiales la hacían libre en su mente. Cuerpo amarrado a otro cuerpo. Y en su boca el aliento de otro tiempo hacía estragos en las palabras que allí habitaban. Como un veneno mortal las hacía dolorosas.

Los destellos de lluvia añoraban su piel, la anhelaban cuando su musa partió, perdiéndose en el olvido del viento y el silencio. Aquellos delirios de carnaval transformados en perros diabólicos dolían en el fondo. Nada ya salva la muerte del espíritu.

Nada en su mirada prohibida. Imagina y muere en su desdicha. Imagina y pierde esa partida. Contra la soledad, la que ríe, la que se jacta. Aquella que la ama y la misma que la empala.

“El fin del amor se acerca” – susurra a gritos su ánima.

Es en ese momento en el que todo se pierde.
Es en ese minuto cuando no hay esperanza.
Al notar la amargura eterna del alma. Sus sollozos nadie los oye. O se oyen y no son contestados. Ignorados a ojos de las estrellas. Deja de gritar, espíritu de la noche.

Y cuando las alas no tienen fuerza para despegar. Los sueños se vuelven polvo, polvo de hadas inservible.

Los ángeles también lloran y piden al cielo, claman, amor, que no llegas.

Cristina Carrión Rodríguez
02/04/2012

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