"En un mundo lleno de odio debemos atrevernos a la esperanza. En un mundo lleno de ira debemos atrevernos a confortar. En un mundo lleno de desesperación aún tenemos que atrevernos a Soñar. Y en un mundo lleno de desconfianza debemos atrevernos a creer..."

martes, 12 de julio de 2011

Sonrisa


El ruido de sus pasos chocaba contra el silencio de forma incesante. Y su respiración pausada volaba por el pasillo, dejando halos de vaho tras de sí. El frío parecía haber transcendido las paredes de su propio cuerpo y se había adueñado de cada recoveco del mundo a su alrededor. Los cristales de las ventanas estaban llenos de hielo y no se distinguía nada de lo que había en el exterior. Más frío, seguramente.

Apretó los puños sintiendo un escalofrío recorrer cada célula en su interior. Debía darse prisa si no quería perder el poco sentido que aún poseía.

Debía encontrarlo cuanto antes, tenía que hacerlo. Se sentía el vacío demasiado cerca sin él, sentía que no era ella. Toda su esencia residía en él, no era nadie si no lo tenía a su lado.

Recorrió como una sombra el helado pasillo mientras recordaba todos los momentos pasados juntos a él. Un pinchazo atravesó su pecho y una lágrima se escapó del control de sus párpados. Le echaba tanto de menos que sentía que iba a morir de pena de un momento a otro. Llevaba ya mucho tiempo sin él y no estaba dispuesta a pasar ni un segundo más sin su presencia.

Paró en seco en medio del pasillo sin calefacción y se quedó mirando fijamente la puerta de madera que se erguía ante ella. Afuera, el viento hacía de las suyas entre las hojas de los árboles y los copos de nieve se estrellaban débilmente sobre la superficie escarchada del cristal de la ventana. Algún perro aullaba fuera de casa y los pájaros se acurrucaban en sus nidos, a la espera de que la tormenta de nieve dejara de torturar sus pequeñitos cuerpos.

La puerta estaba cerrada pero podía sentir en sus huesos su presencia. Respiró profundamente y su pecho se aceleró, como si un colibrí estuviera batiendo sus alas allí donde debería estar su corazón. Su mano, alzada hacia el pomo de la puerta, tembló un momento antes de tomarlo. Un titubeo, una duda y mil sensaciones recorriendo todos y cada uno de sus nervios.

Y abrió la puerta lentamente conteniendo a duras penas la respiración.

Una mujer de cabellos rubios y rizados le dio la bienvenida mirándole como si hubiera cometido el peor crimen de todos. Su mirada seria y azul aplacó sus ánimos y retrocedió instintivamente. Tal vez se hubiera equivocado, tal vez no estuviera allí y sus ganas de encontrarle le habían jugado una mala pasada.

- Estoy ocupada ahora mismo, Lucía – dijo la mujer seriamente mientras doblaba de manera automática la camiseta que tenía entre las manos – ahora no puedo perder el tiempo.

Y le dio la espalda, ocupando toda su atención en el cesto de ropa que había a su lado

- Mamá – dijo con un imperceptible hilo de voz – Lo necesito…

Otra lágrima traviesa saltó desde sus pestañas y viajó por su piel acariciándola suavemente. La mujer suspiró con cansancio y se llevó una mano a los ojos, restregándoselo con lentitud.

- ¿No crees que deberías interesarte por otra cosa? – inquirió dándose la vuelta y encarándola.

Su respuesta fue un suspiro ahogado por el llanto que buscaba salir de su garganta. Un lastimero quejido que ablandó el ánimo de la mujer. Volvió a suspirar y esta vez una sonrisa llena de cariño se dibujó en sus labios.

- Por favor, mamá – susurró ella compungida.

La mujer le dio la espalda de nuevo, se dirigió hacia el fondo de la habitación y comenzó a rebuscar en el armario que allí había.

Lucía esperaba hipando y con los ojos anegados en lágrimas. Su corazón parecía querer salir botando de su cuerpo de tan rápido que iba. Golpeaba con violencia su pecho y le hacía respirar con rapidez.

Entonces lo vio, le vio a él. Sintió que todo volvía a estar en su sitio y una inmensa ola de felicidad se adueñó del espacio que el vacío había ocupado durante este tiempo.

- Ten – susurró su madre agachándose a su lado – Toma a Teddy.

Lucía abrió mucho los ojos y cogió con cuidado el peluche, como si temiera que fuera a estropearse con solo tocarlo. Y lo abrazó feliz, inmensamente feliz de volver a tenerlo entre sus brazos. Teddy parecía sonreír.

- Cuídalo – dijo su madre acariciando su cabello oscuro y sonriendo melancólica – cuídalo, mi pequeña.

Ya no hacía frío, había dejado de nevar.


Este escrito es especial solo por el simple hecho de ser el regalo de cumpleaños para mi hermanita postiza. Lo he escrito con todo el cariño que siento hacia ella, que no es poco. Ella se ha convertido, en relativamente poco tiempo, en una de mis mejores amigas, la quiero con locura y espero que nuestra amistad sobreviva a través del tiempo, pues aprecio mucho su compañía y su buen humor.

Eres maravillosa, Laura, te quiero muchísimo.

7 comentarios:

  1. Hola!

    Qué bonita manera de relatar!
    Me encanto!

    Desde las primeras letras

    Fascinante!

    Un fuerte saludo, buenas letras y excelentes lecturas

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  2. Pd. No encontré tus seguidores :( yo encantada de seguirte; abrazo!

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  3. Joder, estoy llorando. Enserio. Me he emocionado. ¡Aich mi Cri, que la quiero más yo a ella! *beso, beso, beso*

    PD. Y yo aquí como tonta con lágrimas en los ojos. Aish.

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  4. ¡Brenda!
    Muchas gracias por tu comentario. Es un gran honor que te guste lo que escribo. Como escritora me nutro de los comentarios y últimamente no estoy teniendo muchos, así que cuando he visto el tuyo me he alegrado el doble.

    Antes no salían los seguidores, pero no sé que he hecho que han vuelto a aparecer, después de días en el limbo xD Ya me puedes seguir si lo deseas =)

    ¡Lauraaaa!
    Aish, mi niña bonita y adorada. Ésto que he escrito es para tí, solo para tí. Y me encanta que te hayas emocionado y que hayas llorado, pero no de tristeza. Me encanta haber conseguido mi objetivo =3
    Ésto es solo una pequeña muestra de lo que te quiero <3

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  5. ¡¡Siempre con esa Maestría!! Me parece un escrito dulce, tierno, cariñoso, lleno de emotividad.
    Haces que el hecho de unir letras sea fácil y maravilloso.
    Sigue así, preciosa¡¡¡

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  6. buaaah es impresionante! es precioso! meencantaa! ;)

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  7. Consecuencia, me llamo Lucía
    Mi mamá me arrebató a mi " TEDDY "
    pero Teddy nunca me quiso,
    solo quería sentir el calor de mi cuerpo por las noches.
    Pero mis ojos aún lo lloran en silencio y sin que mama se entere.

    Me gusta tu blog
    te seguiré!

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