"En un mundo lleno de odio debemos atrevernos a la esperanza. En un mundo lleno de ira debemos atrevernos a confortar. En un mundo lleno de desesperación aún tenemos que atrevernos a Soñar. Y en un mundo lleno de desconfianza debemos atrevernos a creer..."

lunes, 25 de abril de 2011

Solos

Solos. Estamos solos. Tú y yo, frente a frente. Nuestras miradas se cruzan nerviosas. Nuestros latidos danzan irregulares, cada uno a su ritmo, cada uno siguiendo una melodía. Nuestras manos entrelazadas arden ante el contacto. Nuestras lenguas permanecen ancladas, temerosas de gritar cuanto no se ha gritado hasta ahora.

El universo de nuestra existencia pende sobre nosotros de un hilo, de un miserable hilo. Y ninguno de los dos se atreve a cortarlo. Nos miramos, nos analizamos, esperamos el momento… Pero éste no llega. Nunca llega. Quizás mañana. Quizás pasado… Quizás nunca.

El tiempo se ha parado en este preciso momento. El no retorno nos golpea en medio del pecho, allí donde siento que el alma reside.

Y nuestras bocas entonces se marchitan, se pudren en el infierno que compone estas líneas de fatal realidad. Chocan entre sí, como intentando morir. Pero el silencio es un mal aliado, ¿sabes? Las mentiras a medias contadas, las verdades que se esconden tras muros de pánico. ¿Nos tenemos miedo? Mi piel se estremece ante la brisa helada de tu mirada. Tu mirada… Todo se resume ahí. Tu mirada clavándose en mi atormentada alma. Tu mirada revolviendo la oscuridad de mis sábanas. Tu mirada acallando mis reproches. Tu mirada asesinando mis silencios. Tu mirada apoderándose de cada recoveco de mi existencia. Y yo me hago la víctima. Tal vez sea una egoísta. Lo siento tanto…

Ni me entiendes ni me entiendo. Ni te entiendo.

¿Estás seguro de que ésto es lo que deseamos?

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Esto es culpa de mi musa. Hoy anda agitada. Debería estar estudiando y no escribiendo, pero cuando la musa grita de esta forma una no puede hacer otra cosa que cumplir sus deseos.

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