El día que con las manos el cielo toque, entre redobles, millones de estrellas me acompañarán a la guerra.

martes, 1 de junio de 2010

Lunar Sanctum

Caminaba aquella sombra sola.
Caminaba por calles desiertas.
No tenía rostro,
no tenía cuerpo,
era un recuerdo que
aún era sueño.

El ente imaginario se escurría
entre las luces,
que jugaban con él
dibujando siluetas
a placer,
en el suelo, en las paredes,
por doquier.

Luz artificial.
Fuego hipnótico.
Formas fantasmales,
monstruos horribles,
pájaros… Pegaso.

Y su silueta cambió infinitas veces
hasta que una luz,
distinta a las demás,
le acarició y dibujó
casi con devoción.

Un vestido…
Un cabello ondulado…
Manos de pintora…

Tu silueta me saludaba en la pared.
Y tú sonreías sentada en la Luna.

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